
Vuestro hijo ha empezado a poner excusas para no ir al colegio, vuelve más callado o se altera al recibir mensajes en el móvil. Quizá os ha contado que se burlan de él, que le dejan fuera del grupo o que tiene miedo de encontrarse con algunos compañeros. Como madres o padres, puede preocuparos no saber hasta dónde llega la situación ni cómo intervenir sin empeorarla.
En Orly Psicología ofrecemos apoyo psicológico a niños y adolescentes que sufren bullying o acoso escolar, y orientación a sus familias. Desde nuestra consulta de Pozuelo de Alarcón os ayudamos a comprender cómo le está afectando, acompañar su recuperación y coordinar los apoyos que necesita. La intervención debe ir unida a medidas que detengan el acoso y protejan al menor.

El bullying o acoso escolar es una forma de violencia entre iguales que implica conductas intencionadas de intimidación, humillación o agresión repetidas, o con posibilidad de repetirse, y un desequilibrio de poder que dificulta que quien las recibe pueda defenderse. Ese desequilibrio puede depender de la fuerza física, de la popularidad o de que un grupo actúe contra una sola persona.
Puede manifestarse mediante golpes, amenazas, insultos, rumores, burlas o exclusión deliberada. A veces ocurre de forma poco visible para los adultos, en el recreo, los vestuarios, el trayecto al colegio o los espacios digitales. Un conflicto puntual no es necesariamente acoso, pero cualquier agresión o humillación merece atención: no hay que esperar a que se repita para actuar.
La preocupación suele empezar por cambios que no sabéis explicar. Puede que antes fuera tranquilo a clase y ahora tenga molestias físicas por las mañanas, duerma peor o se enfade con facilidad. También puede perder interés por los estudios, evitar a sus amigos o dejar actividades que antes disfrutaba.
Otras señales son las lesiones sin una explicación clara, la pérdida o rotura frecuente de pertenencias y el miedo a determinados compañeros o momentos del día. En adolescentes, conviene prestar atención a cambios llamativos en la relación con el móvil: angustia tras leer mensajes, temor a revisar un grupo o necesidad de comprobar continuamente qué se publica sobre ellos.
Algunos niños y adolescentes guardan silencio porque sienten vergüenza, temen represalias o creen que los adultos no podrán ayudarles. Otros restan importancia a lo que ocurre o piensan que deberían ser capaces de resolverlo solos. Puede que vuestro hijo pida que no se lo contéis a nadie, incluso aunque esté sufriendo.
Buscad un momento tranquilo, escuchad sin interrogar y agradecedle que os lo haya contado. Hacedle saber que no es responsable del maltrato y que vais a buscar ayuda. Podéis explicarle con quién necesitaréis hablar y para qué, teniendo en cuenta sus temores. Es preferible ofrecerle acompañamiento y discreción a prometer un secreto que impediría protegerle.
Comunicad la situación al tutor y a la dirección del colegio o instituto, preferiblemente por escrito, y solicitad que se valore y se active el protocolo correspondiente. Explicad los hechos que conocéis, cuándo han ocurrido y cómo están afectando a vuestro hijo. No necesitáis determinar por vuestra cuenta si se cumplen todos los criterios de acoso para trasladar una preocupación.
Conviene concretar con el centro qué medidas de protección se van a tomar, qué adulto será su referencia y cómo se hará el seguimiento. Es importante revisar si se siente seguro en clase, en los recreos y en otros momentos de la jornada. La respuesta necesita continuidad, también después de la primera reunión.
Evitad enfrentaros directamente a otros alumnos o a sus familias, animarle a responder con violencia o reducir la solución a que ignore lo ocurrido. Tampoco conviene forzar un encuentro para que se reconcilie con quienes le acosan. La responsabilidad de detener la violencia corresponde a los adultos y a las instituciones que deben protegerle.
El acoso puede prolongarse en grupos de WhatsApp, comentarios de Instagram, vídeos de TikTok o chats de videojuegos. Los mensajes amenazantes, la difusión de rumores o las publicaciones humillantes pueden hacer que el niño o adolescente sienta que no tiene un espacio de descanso, incluso cuando está en casa.
Acompañadle a conservar un registro de lo ocurrido, como mensajes, fechas o capturas, sin reenviar el contenido para comentarlo con otras personas. Podéis revisar juntos las opciones de bloqueo, denuncia y privacidad, además de informar al centro cuando haya compañeros implicados. Evitad que pedir ayuda se convierta automáticamente en un castigo relacionado con el móvil: necesita poder contaros lo que sucede.
El bullying puede afectar a la confianza, al estado de ánimo y a la forma de relacionarse. Aunque las agresiones hayan cesado, puede seguir apareciendo miedo a volver al colegio, vergüenza por lo vivido o preocupación por que ocurra otra vez. El apoyo psicológico permite valorar estas dificultades y trabajar sobre las necesidades concretas del menor.
En Orly ayudamos al niño o adolescente a expresar lo que está viviendo, comprender sus reacciones y recuperar actividades y relaciones en las que pueda sentirse seguro. Con la familia trabajamos cómo acompañarle, responder a sus preocupaciones y mantener una comunicación que facilite pedir ayuda. Reforzar sus recursos debe ir acompañado de actuaciones sobre el entorno que permitan detener el acoso.
En las primeras sesiones escuchamos a la familia y al menor, adaptando la conversación a su edad y al ritmo con el que puede narrar lo que ha vivido. Exploramos qué ha ocurrido, si continúa sucediendo, qué apoyos tiene y cómo está afectando a su vida cotidiana. También valoramos las medidas que se han puesto en marcha y si necesita atención de otros profesionales.
El trabajo puede centrarse en la ansiedad, la tristeza, la culpa, la pérdida de confianza o el miedo a relacionarse, según lo que muestre la evaluación. Practicamos cómo pedir ayuda, identificar adultos de confianza y afrontar situaciones seguras que se han vuelto difíciles. Si hay rechazo a ir al colegio, el plan se coordina con la familia y el centro, atendiendo primero a la seguridad.
Revisamos tanto el bienestar del niño como la evolución de la situación escolar. Observamos si vuelve a participar en actividades, descansa mejor y dispone de apoyos cuando los necesita. Cuando procede y se acuerda con la familia, la coordinación con el colegio permite ajustar las medidas y detectar nuevas dificultades.
Podéis consultar desde que os preocupa lo que está ocurriendo, aunque vuestro hijo todavía no consiga explicarlo con claridad. El apoyo resulta especialmente importante cuando el miedo, el aislamiento, las dificultades para dormir o el rechazo a ir al colegio interfieren en su día a día. Si hay peligro inmediato, lesiones importantes o riesgo de que se haga daño, necesita atención urgente; no esperes a una cita ordinaria.
Si te preocupa que tu hijo esté sufriendo acoso escolar, en Orly Psicología podemos ayudaros a valorar la situación y el apoyo psicológico que necesita. Nuestro equipo de psicólogos en Pozuelo de Alarcón acompaña a niños, adolescentes y familias con una atención adaptada a cada situación.
Puedes pedir una primera cita o escribirnos a través del formulario de contacto.
UNICEF España · Acoso escolar: definición, manifestaciones y actuación de las familias.
StopBullying.gov · Señales de alerta y límites de su interpretación.
UNICEF España · Cómo hablar con los hijos sobre el bullying.
Comunidad de Madrid · Orientación para familias y actuación ante el acoso.
Comunidad de Madrid · Protocolos ante riesgo, sospecha o evidencia de acoso escolar.
StopBullying.gov · Respuesta inmediata, protección y recogida de información.
StopBullying.gov · Apoyo a los menores implicados y seguimiento.
UNICEF · Ciberacoso, repercusión emocional y formas de pedir ayuda.