Tesis doctoral
Investigación centrada en relaciones filio-parentales.

Trabajamos las dificultades familiares desde un enfoque basado en la evidencia, analizando dinámicas, interacciones y pautas educativas que mantienen el problema en el presente. El objetivo no es buscar culpables, sino encontrar puntos de intervención eficaces.

No resolver problemas a tiempo puede producir una escalada que termine en conductas violentas. La evaluación permite ver qué variables mantienen el problema y qué cambios concretos pueden desbloquear la situación.
Entender el patrón para cambiarlo.
La violencia filio-parental es un fenómeno complejo, con mucha vergüenza y silencio alrededor. Requiere un alto nivel de especialización y una intervención que incluya a todas las partes implicadas.
Seguridad, límites y tratamiento especializado.
Las relaciones padres-hijos pueden mejorar cuando se identifican los patrones que se repiten dentro del conflicto. Desde fuera es más sencillo evaluar la situación y proponer cambios concretos.
La Dra. González Álvarez ha centrado parte de su trayectoria doctoral e investigadora en las relaciones filio-parentales.

Investigación centrada en relaciones filio-parentales.
Estancia posdoctoral con Daniel O'Leary, Distinguished Professor.
Numerosos trabajos académicos sobre dinámicas entre padres e hijos.
El formato depende de la evaluación: familia completa, padres solos, adolescente, o una combinación.
Recogemos información sobre convivencia, normas, límites, comunicación y momentos en los que el conflicto se intensifica.
Definimos cambios concretos en comunicación, límites, respuesta parental o vinculación.
Revisamos si disminuye la intensidad del conflicto, si los límites se sostienen y si la familia gana sensación de control o si mejora el clima general.
Trabajamos el patrón de interacción que mantiene el conflicto, para que la familia gane estructura, respuestas más eficaces y sensación de control.
El foco está en lo que ocurre entre los miembros de la familia y en cómo se mantiene.
Trabajamos formas de comunicarse que permitan resolver lo que haga falta, sin que el intercambio se rompa por intensidad o por evitación.
Los límites ordenan y dan seguridad; no son una forma de castigo.
Observamos si cambian frecuencia, intensidad y duración de los problemas.
Podemos ayudaros a valorar qué formato de intervención familiar encaja mejor con vuestra situación. Si el foco principal está en un adolescente o en una adicción, también podemos orientaros sobre la terapia con adolescentes y el tratamiento de las adicciones.