Instituciones
Colaboración con entidades relevantes como Proyecto Hombre.

Las adicciones no son un problema de voluntad ni de carácter. Son patrones aprendidos y mantenidos por mecanismos de refuerzo que requieren una intervención clínica específica, respetuosa y ajustada al momento de cambio de cada persona.

Abordamos las adicciones con y sin sustancia evaluando el patrón completo: motivación, contexto, función que cumple la adicción, consecuencias que la mantienen.
Evaluar antes de intervenir.
La motivación al cambio suele oscilar. Por eso trabajamos desde la entrevista motivacional: no se trata de persuadir o culpabilizar, sino de ofrecer opciones realistas y construir un plan posible de acuerdo a las necesidades y a las preferencias de la persona.
Autonomía, claridad y opciones.
Nuestra experiencia en adicciones combina práctica clínica, formación especializada e investigación aplicada al comportamiento adictivo.
Colaboración con entidades relevantes como Proyecto Hombre.
Formación con referentes del campo como Rollnick y Miller.
Investigación y publicaciones sobre adicciones comportamentales.
Desarrollo de instrumentos como SER-PJ o Gamertest para evaluar el comportamiento adictivo.
La intervención se adapta al nivel de motivación y a los objetivos clínicos de la persona: reducción de daño, abstinencia o gestión del consumo/conducta, según el caso.
Analizamos frecuencia, duración e intensidad, la pérdida de control, consecuencias, intentos previos de cambio y variables que disparan o mantienen la conducta, para entender qué función cumple la misma.
Diseñamos un plan realista, revisable y ajustado a lo que la persona puede asumir en ese momento, con estrategias cognitivo-conductuales y entrevista motivacional.
La recuperación requiere sostener cambios, anticipar situaciones de riesgo y aprender a responder de forma distinta cuando aparece craving, impulso o presión del contexto.
Verse atrapado en una adicción es abrumador, y salir solo del patrón de consumo es muy difícil.
Una recaída no invalida el trabajo hecho, es información para ajustar el plan y seguir avanzando.
Dado que la motivación para cambiar oscila mucho, y cuesta saber qué funcionará y qué no, un acompañante instruido en la materia y libre de juicios morales o doctrinas puede marcar una diferencia significativa.
No todo uso frecuente es adicción. Miramos la interferencia, pérdida de control, función que cumple la conducta y el malestar asociado.
Coaccionar, castigar o avergonzar pocas veces produce resultados positivos. Las familias suelen beneficiarse mucho de una explicación clara del funcionamiento de una adicción.